Todo en la creación es dual. Todo tiene dos polos. Todo tiene su par opuesto.

Los opuestos no son sino los extremos de una misma cosa.

Tomemos por ejemplo, el calor y el frío, aunque opuestos son la misma cosa.
La diferencia solamente está en los diferentes grados de su escala.
Si observamos un termómetro nos es imposible definir donde comienza el frío y termina el calor.

Los vocablos "calor" y "frío" expresan los grados variables en frecuencia de vibración de la constitución molecular.

El calor tiene una alta vibración de frecuencia atómica y mientras esta vibración desciende en los grados de una escala, comienza a manifestarse el frío.

La manifestación gradual del frío se debe, solamente, a la disminución gradual del calor.

El frío es la baja vibración atómica de la materia; materialmente hablando no existe, ya que es solo ausencia de calor.
Lo mismo sucede con la oscuridad y la luz. ¿Dónde termina una y comienza la otra?
Cuando hablamos de luz en el plano material, nos referimos a la energía electrónica que al girar rápidamente desprende fotones, y viaja a una velocidad tan elevada como es la de 300.000 kilómetros por segundo.

Todo esto se manifiesta de la misma manera en lo grande y en lo pequeño, ; lo duro y lo blando ; lo alto y lo bajo ; lo positivo y lo negativo ; etc.


En la Ley Metafísica de la Vibración o Frecuencia, vemos que las frecuencias elevadas dominan a las bajas.
Centrando la atención en el amor (alta frecuencia de vibración) en cualquiera de sus elevadas manifestaciones, se disipa en consecuencia el odio (baja frecuencia de vibración).

En la medida que baja la altísima vibración del amor, comienza a manifestarse gradualmente el odio.

Como en el ejemplo de la luz y la oscuridad, el odio en sí es irreal, solamente es la consecuencia fenoménica de la falta de amor.

En el plano espiritual continúa cumpliéndose esta ley.

Al no poder definirse concretamente la cualificación de la sustancia, definimos como bien y mal a dos estados antagónicos de iguales características.

De acuerdo a la ley de vibración, sabemos que las altas frecuencias pertenecen al espectro sutil y elevado de la cualificación substancial.

Lo que llamamos bien es un tren elevadísimo de energía en vibración y lo que llamamos mal es el descenso de esta alta frecuencia de vibración.
Moviéndose lenta y progresivamente en la escala gradual de estos polos se manifiesta cualquiera de sus dos enunciados.


En metafísica no se acostumbra hablar del bien o del mal, sino que se hace referencia a la alta vibración de un polo o a la baja vibración del otro.

Como se hace referencia en los otros planos, en el espiritual también se cumple la regla de la realidad del polo de alta vibración y la irrealidad del antagónico enunciado, por ser este solamente la ausencia del otro.

Si se desea eliminar un temor es inútil analizarlo, corriéndose en la escala de graduación hacia el valor, la fe, etc., se polariza la situación eliminándose el temor.

Como hemos dicho anteriormente, un estado mental puede cambiarse centrando la atención en su opuesto.
Dichos estados mentales son polos de una misma cosa, y a través de la transmutación mental y su polarización se los puede gradualmente cambiar.

"Para suprimir un grado de vibración no deseado, hágase obrar el principio de la polaridad y concéntrese la atención en el polo opuesto al que se desea suprimir. Lo que no se desea, se elimina, cambiando su polaridad."

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